martes, 17 de febrero de 2009



"Jim era como Dionisio, la reencarnación de un dios griego. Apolo era el dios de la luz, el pensamiento claro y la lógica, en cambio Dionisio era el dios del sentimiento, a espontaneidadel
baile y a música. Dionisio entra al cuerpo por los oídos, a traves de la música y los ritmos primitivos, y Jim era la personificación de Dionisio. Cuando estaba en el escenario era un genio absoluto. Nunca sabías que haría. A veces era un diablo y a veces era un santo. A veces un ángel, a veces un demonio. Nunca vi alguien igual. Era como un chamán, el brujo de la tribu que entraba en un trance y en un viaje astral que le permitía cuidar de la tribu y ayudarlos para sobrevivir. Y eso era Jim, de una manera moderna. Sabía que cada momento era muy valioso y que lo único que teníamos era el presente, más allá del pasado y el futuro. Cuando los Doors subían al escenario, eso era lo que importaba y se armaba un momento sagrado, con energía yendo y viniendo del público al escenario. Terminábamos los shows con la sensación de haber estado en contacto con el universo".

(Ray Manzarek)

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