No sé qué decir. Me siento igual que todos vosotros. Si no pensarais eso al veros sentados en su habitación, donde tocaba la guitarra y cantaba, y no os sintierais honrados de tenerlo cerca, es que estáis locos. Sea como sea, dejó una nota. Parece más bien una puta carta al director. No sé qué pasó. Que esto ocurriría tarde o temprano estaba claro, pero podría haber sudo cuando tuviera cuarenta años. Siempre decía que iba a sobrevivir a todo el mundo y a llegar a los ciento veinte. No os voy a leer toda la nota, porque no toda es de vuestra puta incumbencia. Pero hay una parte que va dirigida a vosotros. No creo que leerla reste dignidad a su persona, teniendo en cuenta que va destinada a la matoría de vosotros. Hay que ser gilipollas. Quiero que todos vosotros gritéis -gilipollas- bien alto.
Recordad, ¡todo esto no son más que chorradas! Pero quiero que sepáis una cosa: ese rollo del
amor severo de los ochenta no funciona. No es real. No funciona para nada. Debería haber dejado, todos nosotros deberíamos haber dejado que se anestesiara. Deberçiamos haber dejado que consiguiera eso que le hacía sentirse mejor, que le calmaba sus dolores de estómago, deberíamos haber dejado que lo consiguiera en lugar de tratar de despellejarle vivo. Y ahora id a casa y decid a vuestros padres:
No me vengáis nunca con ese puto rollo de amor severo porque no funciona. Eso es lo que pienso. Estoy tumbada en nuestra cama, y lo lamento de veras, y me siento igual que vosotros. No sabéis cuánto lo siento. No sé qué podría haber hecho yo. Ojalá hubiera estado aquí. Ojalá no hubiera escuchado a otros. Pero lo hice. Todas estas noches que vengo durmiendo con su madre, me depsierto por la mañana y pienso que es él por lo mucho que se parecen sus cuerpos. Tengo que irme ya. Simplemente decidle que es un capullo, ¿vale? Decidle:
Capullo, eres un capullo. Decidle eso y que lo amáis.
Courtney Love