
James Douglas Morrison e definía a sí mismo como un "hombre de palabras", frase que buscaba explicar su auténtica condición. La poesía era el verdadero fin de su vida: las ambiciones no pasaban por la categoría de rock star sino por lograr el status de escritor y poeta. La música, como en prinicpio el cine, fue un medio para llegar a la mayor cantidad de gente posible y sus palabras ofrecen la prueba más concluyente: "Pienso que los discos han reemplazado a los libros", dijo. "Son superiores al cine, porque una película se puede ver un par de veces, y después quizá por la televisión. Pero un disco es mucho más influyente que cualquier otra forma artística existente". Con ello buscaba entroncar a la poesía con sus más remotos orígenes, la poesía lírica (de lira, o acompañada por ella) griega indisolublemente ligada a la música. Su amor por los clásicos griegos y su identificación filosófica con el Nietzsche de "El Nacimiento de la Tragedia" lo llevaron a ver en el espectáculo de rock un sucedáneo de la tragedia griega clásica. Allí se dio la combinación de música, poesía y danza considerada por Nietzsche como la única forma de arte perfecta. Y es el mismo Morrison quien acepta esa identidad de conceptos, no sin cierta ironía: "De vez en cuanod me gusta considerar la historia del rock & roll del mismo modo que el origen del drama griego, que comenzó en el área de la trilla, en las estaciones cruciales, y que en su origen no era más que un grupo de adoradores que bailaban y cantaban. Más tarde, una persona entró en teance, saltó fuera de la muchedumbre y comenzó a imitar a un dios. Ese cambio, en principio no representó más que canto y movimiento. Pero, con el desarrollo de las ciudades, un cierto número de personas se consagró sólo a hacer dinero. De todas formas, debían mantenerse en contacto con la naturaleza, y así buscaron actores que lo hicieran por ellos. Creo que el rock cumple la misma función y podría convertirse en una especie de teatro". Rimbaud, Poe, Blake, Artaud, Coleridge, Kerouac, Dylan Thomas, Byron, Baudelaire, Nietzsche, Bukowski, Huxley, Ginsberg, son algunos de los nombres que representan las fuentes literarias en las que Morrison (uno de los rockeros más ilustrados) supo abrevar desde su adolescencia. Desde ese cocktail, batido al frenético ritmo de una época tan particular como fue la década del sesenta, surgió la esencia de la poesía morrisoniana. Frecuentemente abstracta, a menudo pincelada por metáfors y símbolos, y a veces carente de un tejido conectivo evidente, la obra poética de Jim Morrison enfrenta al lector con un universo de imágenes y texturas audaces que no están dispuestas a revelar su significado a través de una lectura superficial. Misterio y musicalidad, magia chamánica y miseria urbana posindustrial, visiones ácidas y sueños pielrojas se conjugan para crear uno de los más personales e importantes legados poéticos norteamericanos de este fin del siglo xx. Durante su vida, Morrison llegó a editar tres libros: "The Lords", "The New Cretures" y "An American Prayer". Ese material, sumado a las letras de las canciones compuestas para The Doors compendia sus obras completas y oficiales. Pero Morrison era un escritor muy prolífico, y fueron varios los volúmenes de poesía inédita volcada a cuadernos y libretas, recogidos por la familia de su viuda Pamela Courson (fallecida en 1973 por sobredocis) y ordenados por el fotógrafo amigo Frank Lisciandro. El presente libro está conformado en su mayoría por una selección de escritos y poemas inéditos que provienen de esas libretas, hojas mecanogafiadas, diarios y páginas manuscritas que Morrison dejó a Pamela al morir en Paris, en 1971. Otros textos, en cambio, tienen su origen en las grabaciones descartadas del disco An American Prayer, donde el mismo Morrison leía su obra. Y varios de ellos han aparecido en los libros "An hour for magic" (1984), "Wilderness - The lost writings of Jim Morrison" (Villiard Books, 1988), y en las revistas norteamericanas: "Image" (1969), "Circus" (1971), y "Rolling Stone" (1989). Si algo aqueja al trabajo editorial y recopilatorio realizado por Corky Courson (padre de Pamela) y el fotógrafo Lisciandro es un escesivo celo en la publicación de la mayor cantidad posible de material de Morrison, sin reparar en la calidad ni en la evidente condición de borrador de varios de los escritos. Trabajos que, sin ninguna duda, el mismo Morrison hubiera rechazado para su difusión. A la vez, hayque dejar constancia de que varios de estos poemas son superiores a los editados oficialmente por el escritor y música en vida. Para aquellos fanáticos y estudiosos de la obra del líder de The Doors que posean el Box Set The Doors Complete (cuatro CD's del sello italiano Great Dane Records, GDRP 001/2/3/4, 1992) este libro constituye la oportunidad de repasar la casi totalidad se los poemas grabados por Morrison en los tracks 9 ("Poetry Sessions", 24:36 min.) y 10 ("Orange County Suite", 1:43 min.) del compact titulado Outtakes. Indudablemente, la escritura es el nexo que conecta las innumerables aristas del personaje Morrison. Desde la primaria hasta su muerte como estrella del rock en el obligado exilio parisino Jim Morrison cultivó la creación de poesia. Y The Doors nació al influjo de su visionaria imaginación, muriendo al perimir el rock como medio. Para Jim, la poesía era lo único eterno, lo más importante, "...capaz de obrevivir a un holocausto. Ya que mientas haya seres humanos, las canciones y la spoesías continuarán". Pocos poetas contemporáneos han pintado mejor la alienación, el aislamiento y la angustia de la vida en nuestras cuidades, con frases como: "People are strange, when you're a stranger, faces look ugly, when you're alone". (La gente es extraña, cuando sos un extraño, las caras se ven horribles cuando estás solo"). Pocos han sabido reinterpretar la tónica de los timepos dentro de sus propia era: "Tu política, o tu religión, es aquello a o que consagrás la mayoría de tu tiempo. Puede ser una mujer. Puede ser una droga. Puede ser dinero o alcohol... puede ser literatura". Para el poeta romántico inglés William Blake la poesía era "una alegoría que se dirige a la visión espiritual, permaneciendo oculta para el entendimiento". Los poemas contenidos en este volúmen se dirigen a ese mismo terreno, son el triunfo de Dionisos sobre nuestra prisión racional. En su primero Proverbio del Infierno Blake asegura que "el camino del Exceso conduce al palacio de la Sabiduría". Ese fue el itinerario de James Douglas Morrison.



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