La banda más fiestera del rock pasó por Buenos Aires y sacudió el Monumental. Los veteranos de Kiss fueron los encargados de cerrar la última fecha del Quilmes Rock, y la más esperada. A cara pintada y con mallas se bancaron un show inolvidable. Bajó el telón y salieorn a hacer lo suyo, con un repertorio ideal de los discos Alive. En Rock n roll all nite el estadio quedó cubierto de papelitos blancos y luego el legendario Gene Simmons deleitó a la multitud escupiendo sangre y con un casi fallido vuelo de muerciélago. Luego de un breve receso regresaron al escenario con lo que llamaron "los clásicos", aquellos que todos ansiábamos escuchar. Ya casi finalizando el recital Paul se deslizó por ensima del público hasta la torre central desde donde tocó Love gun e impresionó a todos. Cerraron con Detroit Rock City y aseguraron que "Buenos Aires es una rock city". Y como no podíamos esperar menos se despidieron con un asombroso espectáculo de fuegos artificiales. Podemos decir con toda seguridad que los kisseros quedamos satisfechos.
martes, 16 de junio de 2009
KISS, bésame mucho

La banda más fiestera del rock pasó por Buenos Aires y sacudió el Monumental. Los veteranos de Kiss fueron los encargados de cerrar la última fecha del Quilmes Rock, y la más esperada. A cara pintada y con mallas se bancaron un show inolvidable. Bajó el telón y salieorn a hacer lo suyo, con un repertorio ideal de los discos Alive. En Rock n roll all nite el estadio quedó cubierto de papelitos blancos y luego el legendario Gene Simmons deleitó a la multitud escupiendo sangre y con un casi fallido vuelo de muerciélago. Luego de un breve receso regresaron al escenario con lo que llamaron "los clásicos", aquellos que todos ansiábamos escuchar. Ya casi finalizando el recital Paul se deslizó por ensima del público hasta la torre central desde donde tocó Love gun e impresionó a todos. Cerraron con Detroit Rock City y aseguraron que "Buenos Aires es una rock city". Y como no podíamos esperar menos se despidieron con un asombroso espectáculo de fuegos artificiales. Podemos decir con toda seguridad que los kisseros quedamos satisfechos.







La banda más fiestera del rock pasó por Buenos Aires y sacudió el Monumental. Los veteranos de Kiss fueron los encargados de cerrar la última fecha del Quilmes Rock, y la más esperada. A cara pintada y con mallas se bancaron un show inolvidable. Bajó el telón y salieorn a hacer lo suyo, con un repertorio ideal de los discos Alive. En Rock n roll all nite el estadio quedó cubierto de papelitos blancos y luego el legendario Gene Simmons deleitó a la multitud escupiendo sangre y con un casi fallido vuelo de muerciélago. Luego de un breve receso regresaron al escenario con lo que llamaron "los clásicos", aquellos que todos ansiábamos escuchar. Ya casi finalizando el recital Paul se deslizó por ensima del público hasta la torre central desde donde tocó Love gun e impresionó a todos. Cerraron con Detroit Rock City y aseguraron que "Buenos Aires es una rock city". Y como no podíamos esperar menos se despidieron con un asombroso espectáculo de fuegos artificiales. Podemos decir con toda seguridad que los kisseros quedamos satisfechos.
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