martes, 17 de febrero de 2009

Heavier Than Heaven


Hablando desde la voz de la experiencia de un simplón que sin duda preferiría ser un quejica infantil y castrado. Esta nota debería ser muy fácil de entender. Todas las advertencias que me hicieron en los 101 cursos de punk rock impartidos a lo largo de los años, desde mi primer contacto con la, digamos, ética de la independencia y la vinculación con la comunidad a la que uno pertenece, han resultado ser ciertas. Ya hace demasiado tiempo que no me emociono ni escuchando ni creando música, ni tampoco leyendo ni escribiendo. Me siento increíblemente culpable por ello. Por ejemplo, cuando se apagan las luces antes de un concierto y se oyen los gritos exaltados de la multitud, mi no me afectan tal como le afectaban a Freddy Mercury, a quien parecían encantarle, y se deleitaba con el amor y la veneración del público. Lo cual admiro y envidio muchísimo. El hecho es que no os puedo engañar. A ninguno de vosotros. Simplemente no sería justo ni para vosotos ni para mí. El peor delito que se me ocurre sería timar a la gente fingiendo que estoy disfrutando al cien por cien. A veces tengo la sensación de que tendría que fichar antes de subir al escenario. He hecho todo lo posible para valorarlo, y lo sigo haciendo, creedme, de evrdad, pero no es suficiente. Soy conciente de que yo, y nosotros, hemos emocionado y entretenido a mucha gente. Debo ser uno de esos narcisistas que solo valoran las cosas cuando ya han desaparecido. Soy demasiado sensible. Necesito estar un poco anesteciado para recuperar el entusiasmo que un día tuve de niño. En estas tres últimas giras he llegado a valorar mucho más a toda la gente que he conocido personalmente o como fans de nuestra música, pero a pesar de ello no puedo superar la frustración, el sentimiento de culpa y la empatía que siento por todo el mundo. El bien existe en cada uno de nosotros y creo que simplemente quiero a la gente demasiado. Tanto que me hace sentir triste a más no poder. El típico Piscis triste, sensible, ingrato, ¡joder, tío! ¿Por qué no puedes disfrutar sin más? No lo sé. Tengo una diosa como mujer, llena de ambición y empatía, y una hija que me recuerda demasiado a como era yo. Rebosante de amor y alegría, que besa a todo el mundo porque para ella todo el mundo es bueno y cree que no le harán ningún daño. Y eso me asusta tanto que casi me paraliza. No puedo soportar la idea de qu Frances se convierta en una rockera siniestra, miserable y autodestructiva como yo. Me va bien, muy bien, y estoy agradecido, pero desde los siete años he sentido un odio creciente hacia todos los seres humanos en general. Solo porque parece que a la gente le resulta fácil llevarse bien y sentir empatía. ¡Empatía! Solo porque amo y me compadezco demasiado de la gente, supongo. Gracias a todos desde lo más profundo de mi estómago ardiente y nauseabundo por vuestras cartas e interés durante los últimos años. !Soy una criatura voluble y lunática! Se me ha acabado la pasión así que recordad, es mejor arder que apagarse lentamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario